La joven chica en cada callejón se encontraba, tenia que ser respaldada. Su vida era día a día un salto hacia el vacío, una caja de sorpresas sin abrir. Su apariencia, desnuda y triste, su sonrisa apenas se la veía. Era ella una de las tantas que caminaban por las oscuras calles de la prostitución. Gana para comer, ganan para comerte a ti. Pon precio a tu cuerpo pero que no pase de unos cuantos euros, o te insultaran y te escupirán. Tras duro día de trabajo, un hijo que cuidar, una familia que mantener, una hipoteca que pagar y el hombre en paro en el sofá esta. Trabaja duro para poderme pagar el pan, te dice sin parar. A la habitación a llorar vas, el único momento para ti, para respirar, para poder pensar con claridad. Aunque todo es borroso en tu cabeza, no sabes hacia donde debes tirar o si podrás aguantar mas.
Se vendió a la sociedad para poder sobrevivir y ahora no vive, su alma muerta esta ya, su cuerpo perdido va para qui y para ya.
Hasta que llego el día en que debería elegir tres caminos:
-Continuar con el mismo.
-Acabar con todo
-Dar media vuelta y a frotarse a la vida para tener una buena vida al día de mañana.
Precavida y con mucho miedo decidió seguir por el mismo camino, porque era algo seguro. Sabía que su hijo tendría para comer y su marido no le levantaría la voz. Siguió hacia adelante con la cabeza agachada apenas tenia fuerzas para levantar-la, hasta que un día, se encontró en medio de un mal sueño. La cogieron, la violaron, se rieron de ella y cuando parecía que todo había acabado, se levanto y puso fin a tanta injusticia. La rabia y el odio se apoderaron de ella, la ayudaron para acabar con esa pesadilla.
Cuando llegó a casa, con cuatro trapos y el cuerpo desgarrado el que se suponía que la quería, se enfado y mucho.. pero con ella. Después de horas despotricando la, se fue. Ella creía que no sabía vivir sin el, lo necesitaba, corrió, sacando las fuerzas debajo de las piedras, corrió hasta alcanzarlo y el le dio a ella su segunda oportunidad.
Aquella noche apenas durmió, su cuerpo dolorido y la angustia no le dejaron pegar ojo. Al día siguiente, decidió ponerle fin a esta historia. Sin pensar en su hijo, ni en la vida que podría conseguir si pisara fuerte a lo de su alrededor, intento suicidarse, pero en el momento entro su hijo, se la quedo mirando y fue rápidamente a abrazarla, le dijo: Te quiero mama. Ella se puso llorar pero esta vez de alegría de saber que gracias a su hijo ella aún estaba ahí y que por él daría la cara. Su marido se levanto por escuchar tanto escándalo y antes de que pudiera hablar, ella cogió sus cosas y las de su hijo y se fueron a la puerta y le dijo: ahora soy yo quien se va, voy a empezar de cero, pero con quien quiero y me quiere. Perdiste a una gran persona y mujer, no me supiste valorar y ahora estas tu y tu hipoteca, solos, ya os espabilareis, pero no intentes llamarme, ni ponerte en contacto conmigo, la mujer sumisa que conociste, ya no esta, se fue y con ella te fuiste tu, te arrepentirás de haberme tratado como un despojo. Toda mujer se merece un respeto, porque no somos menos que vosotros.
Dio un portazo y se fue, para no volver.
Los días pasaron, fueron duros, pero hacia tiempo que no se sentía tan libre, tan feliz, tan bien. Se quito cada cadena que le ataba a su rutina, la ansiedad desapareció y la angustia no volvió. Era otra, era ella misma.
Su hijo creció y ella se enamoro de un hombre del cual merecía y los años pasaron y todos pagaron el precio de su pasado.
Su ex marido, murió de locura, se volvió loco al no tenerla, no sabia vivir sin ella, pero cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde, ella tenía otra vida y el lo sabía.
Y ella tenía todo lo que deseaba, todo con lo que soñaba, por fin había vuelto a nacer y todo gracias a su valor, a su fuerza, a su esperanza que a pesar de todo siempre habían estado ahí
...Mujer, ni sumisa ni devota, libre, linda y loca...